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Venezuela, impregnada de virus bacteriológicos y asedio geo cultural

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13/02/2019 16:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La ciencia no tiene todas las soluciones necesarias y gran parte de lo que puede aportar sencillamente es ignorado,

Aventis

 

El profesor de genética  de la Universidad de Ginebra, Albert Yacquard en 1987, puso a disposición del mundo hispano, un conjunto de investigaciones e iniciativas que dejan al descubierto de una manera globalizada, los proyectos e ideas de grupos científicos que desean un cambio de civilización y, para ello, se estableció un dialogo directo para obtener herramientas necesarias ante la sociedad, para, cubrir más de 120 países que incluye a Venezuela, porque, deben ensayar o utilizar el lenguaje de Cervantes.

Su contribución trasciende con mucho el marco científico para adentrarse en el mundo de la filosofía, ya que tuvo la habilidad de trasladar sus avanzados conocimientos al pensamiento cotidiano con una profundidad y sencillez inigualables. Decía que Dios no era necesario para explicar el Universo. Hawking tampoco es imprescindible para entenderlo, pero la verdad es que ayudó bastante. Estas iniciativas pretenden contribuir a la transición de nuestra sociedad hacia un nuevo modelo de convivencia y desarrollo, más armónico con la naturaleza y en las relaciones entre personas, pueblos y naciones. 

Pero, las argumentaciones filosóficas, la sociedad y las fases genéticas permiten entender las investigaciones microscópicas y la crisis de esta globalización, que llegó hasta el ciclo energético y sus fases económicas. La ciencia no tiene todas las soluciones necesarias y gran parte de lo que puede aportar sencillamente es ignorado, cuando no manipulado por los agentes sociales y los laboratorios.

La decrepitud del modelo de civilización que, nos ha venido acompañando estos años, sobre todo a partir de la revolución industrial,  aconseja una revisión de las ideas y planteamientos que lo sustentan, especialmente por dos motivos principales: el modelo provoca profundos desequilibrios sociales y medioambientales, y además no es sostenible en el tiempo. La decrepitud del modelo de civilización que nos ha acompañado sobre todo a partir de la revolución industrial, Parece llegado el momento de imaginar otras formas y modelos de organización social que respondan precisamente a esos dos desafíos, que sean armónicos en sus relaciones humanas y con la naturaleza, y que además sean sostenibles y duraderos en el tiempo. A ese posible futuro humano lo llamamos Nuevo Mundo o Nuevo Orden para los Estados que siguen un pensamiento izquierdista.

No es la primera vez que como especie nos enfrentamos a situaciones como esta, si bien el nivel de complejidad de los problemas y de los retos son inconmensurables respecto a momentos críticos del pasado. Pero también es verdad que nuestra capacidad de reacción y de respuesta a los cambios es mucho mayor en la actualidad. 

El cambio climático, con todas sus derivadas, es otro vector telúrico de la nueva crisis global que puede devolvernos al Cretácico, el período geológico que terminó hace 66, 4 millones de años, modelando un escenario que el escritor británico Piter Forbes capitalizó en Aeon: La única forma en que puedo concebir que los humanos vivan en la era del Nuevo Cretácico es como un grupo de científicos y tecnólogos que trabajan en refugios artificiales protegidos, como habitantes de la ciudad invisible de Baucis, del novelista Ítalo Calvino, en la que la gente vive contemplando con fascinación su propia ausencia.  Son elementos a tener en cuenta también al observar el actual momento de nuestra civilización. Si fuéramos capaces de contemplar a nuestra especie desde fuera, como a una colonia biológica, veríamos que los comportamientos humanos reproducen patrones que emergen de los insectos y de otras especies animales: vivir a expensas de los demás es la norma, así como ocupar territorios y aniquilar a los rivales. Gracias a ese mecanismo evolutivo, las especies controlan a su población, mejoran sus capacidades y se prolongan en el tiempo.

Un informe revelado por la cadena de noticias libanesa Al Mayadeen advierte de que ciertos laboratorios secretos de Estados Unidos en el centro de Asia están modificando moscas y mosquitos genéticamente para propagar ‘virus mortales’ por todo el mundo.  La fuente libanesa menciona una investigación realizada por la periodista búlgara Dilyana Gaytandzhieva, que cita a fuentes del Departamento estadounidense de Defensa (el Pentágono), da a conocer que el Ejército de EE.UU. está violando la Convención de las Naciones Unidas sobre Armas Biológicas produciendo regularmente virus, bacterias y toxinas mortales, y exponiendo sistemáticamente a cientos de miles de personas a patógenos peligrosos y otras enfermedades incurables.

Los científicos, que utilizan la cobertura diplomática, trabajan en laboratorios del Pentágono en 25 países de todo el mundo. El financiamiento proviene de la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa (DTRA, por sus siglas en inglés) y de un programa militar de unos 2, 1 mil millones de dólares llamado Programa de Participación Biológica Cooperativa, que se encuentra en países de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) como Georgia y así como en Oriente Medio, el Sudeste Asiático y África. En cuanto al Continente africano se aprovechan de los vientos del Shara que pasan por América Latina propagando los virus en insectos mutados genéticamente y adecuados a un proceso biológico.

Los documentos muestran que EE.UU. ha robado estas mortales bacterias de fábricas de armas biológicas del exdictador Saddam Husein en Irak. En concreto, muestras de la bacteria turingisensis, que se utiliza a menudo como un plaguicida biológico, fueron recogidas por un comité de las Naciones Unidas liderado por EE.UU. en el 2003 en una fábrica de armas biológicas iraquí.

Es de resaltar que todo país, utiliza insectos y ratas para sus experimentaciones. Esto, me recuerda que camiones cargados de ratones, como sí fueses pollos para el beneficio público eran arrojados en arrozales del Edo Guárico, en las pugnas internas entre AD y COPEI. Cuando se combinaban el gobierno federativo.

En 2014, el Centro Lugar, en Georgia, fue equipado con instalaciones para experimentar con insectos y lanzó un proyecto titulado “Expandiendo el conocimiento sobre el cifrado de las moscas pequeñas en Georgia y el Cáucaso”, aunque el plan cubría un área geográfica más grande que la mencionada.

Como resultado, las moscas voladoras se diseminaron en Tiflis, la capital de Georgia, y en 24 horas había insectos mordedores en los baños de toda la ciudad, algo inaudito en este país. Desde el lanzamiento del plan del Pentágono hace cuatro años, las moscas de Georgia también se han visto en la República de Daguestán, en Rusia, observa la investigación.

También señala que Estados Unidos ha estado estudiando el virus Corona, que tiene como objetivo mejorar la capacidad de los “patógenos” para expandirlos e intensificarlos. Los científicos creen que los murciélagos que portan el virus Corona son los que están causando el síndrome respiratorio en Oriente Medio.  Y sin duda, hemos recibido una buena cantidad de inmigrantes que se han cruzado con mujeres latinas, cuyos hijos reflejan enfermedades congénitas en el aparato respiratorio y en cuanto a nosotros, se ha elevado la cantidad de niños y mujeres con cáncer para limitar la población latina, más en Venezuela. Por esto, el presidente Evo Morales expulsó de los territorios bolivianos, corporaciones de comida rápida y recomendó años atrás que la sociedad indígena cosechase sus alimentos y formaran entre vecinos mini granjas de pollo.

Tanto Estados Unidos como la Unión Soviética produjeron importantes arsenales de armas biológicas,

Las armas biológicas se desarrollaron en la gran guerra, durante la Segunda Guerra Mundial (se estima que 10.000 prisioneros murieron en campos de concentración japoneses a causa de las pruebas que realizaron con ellos).

Entre 1950 y 1970,   el primero produjo municiones con al menos siete tipos de agentes biológicos, pero a partir de entonces ambas naciones ratificaron acuerdos para evitar su proliferación y destruir sus reservas.

El nuevo escenario de dominación se basa en la tecnología y la comunicación estratégica. Ha reforzado las ansias de poder de las élites y conseguido que el mundo global baile al compás de lo que estas élites han definido como claves del futuro humano: la democracia, la economía de mercado, el liberalismo económico, la iniciativa privada y el capitalismo. Todo ello, que tiene en sí mismo unos valores incuestionables, entendido desde la óptica del poder, como a las élites le interesa.

Pedro Baños llama a este proceso Geopolítica Cultural y constata: existe un interés por influenciar a otros países a través de los medios de comunicación, las redes sociales, el arte y la cultura , que son los filones de la identidad humana. Las élites no sólo sustraen la riqueza social en su beneficio y establecen el orden de castas que decía Huxley, sino que también quieren configurar nuestra manera de pensar: estamos en el camino correcto, en el mejor de los escenarios posibles, para alcanzar la madurez de nuestra civilización. Ese es el mensaje subliminal de esta estrategia. 

Esto, lo observamos en las redes sociales, la ciudadanía no tiene una causal de lucha y lanza cualquier pensamiento febril sin analizar la concreción de ese pensamiento. Sus mentes están maniatadas ante una falsa realidad.

Un ejemplo de cómo esta estrategia cultural es asumida por las potencias dominantes es la penetración de China en Hollywood, cuyas adquisiciones de productoras cinematográficas le han llevado ya a facturar más en taquilla que la industria norteamericana, dentro de sus propias fronteras. Otro ejemplo, la innovación, la ciencia y la tecnología, forman parte ya de la estrategia de las élites para consolidar sus ambiciones Fruto de esta competencia tecnológica es la militarización del espacio, que puede terminar generando una guerra espacial abierta, apostilla Pedro Baños

La geopolítica cultural ha generado asimismo las armas de comunicación masiva, también llamadas armas de distracción masiva, que es en lo que en gran medida se han convertido los grandes medios de comunicación. El “derecho” a la desinformación se ha consagrado a través del derecho consuetudinario, al margen de las leyes.  La culminación de esta geopolítica cultural se plasma en Internet y las redes sociales, donde impera el principio “a cada cual la información que va a entender de una forma más favorable a mis intereses”, y donde la sobreinformación y la desinformación se han convertido en una censura que condiciona nuestra opinión en una única dirección.

Debemos estar alertas ante esta manipulación global, sobre todo en el uso de nuestros móviles, convertidos en la ventana indiscreta de nuestra intimidad: las estratagemas psicológicas que emplean las élites, como la persuasión y la sugestión, se realizan principalmente hoy a través de ordenadores, móviles y tabletas

Mucha gente piensa que formamos parte de una civilización medianamente organizada que, si bien tiene agudos problemas que resolver, como las desigualdades sociales, el calentamiento global o las migraciones, lo positivo es que compartimos el ideal de que somos una especie privilegiada que camina unida hacia un progreso tecnológico, económico y social que nos permitirá en el futuro armonizar nuestras relaciones con los demás y con la naturaleza.  Además, la ciencia nos promete mejores condiciones de vida que harán que nuestra especie alcance la madurez y el esplendor que se ha ganado después de 600.000 años de evolución. Aldous Huxley, uno de los más importantes representantes del pensamiento moderno, llamó a esta utopía “Un mundo feliz” (1932). 

Pero, apareció en la II Guerra Mundial, los virus biológicos y nuestra población se encuentra afectada y las grandes mafias del mercado corporativo juegan con nuestros sentimientos, ante un aparato militar ineficaz, regido por uno de los mejores estudiantes de la Academia Militar, Vladimir Padrino López.

La imagen que tenemos de nosotros mismos es engañosa.  Vivimos en un mundo dominado por unas élites que han alcanzado el poder de crear cultura de masas y que ocultan, detrás de ese ideal humanista que la mayoría de nosotros compartimos, el verdadero motor de nuestra historia, que no es otro que el afán de poder y de dominar al mundo por parte de una minoría. No importando los criterios biológicos y la difusión de bacterias patógenas que diezman nuestra población.

El poder de estas élites, artífices del proceso de globalización que nos han vendido como la panacea de nuestra civilización, se implementa sobre todo a través de la economía: poderosas multinacionales y fondos de inversión han adquirido la capacidad de controlar las decisiones políticas y se han infiltrado en las instituciones democráticas para pervertirlas y hacerlas partícipes de su ambición. En nuestro caso, se encontraron con una FANB, que no tiene un control de valores y solo sabe despojar a nuestras mujeres de alimentos en los puestos móviles o alcabalas.


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Autor:
Emiro Vera Suárez (895 noticias)
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