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"Si me necesitan me llaman"

18/10/2011 05:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tabaré Vázquez desclasificó frente a alumnos de una escuela, la razón por la que trajo a George Bush en 2006. Quiso defenderse de una posible agresión militar argentina. El mismo día, ante las críticas nacionales e internacionales, anunció por escrito su retiro de la vida política

El ex presidente Dr. Tabaré Vázquez sigue dando que hablar. En su ansiosa y adelantada carrera en pos de la reelección, el candidato del Frente Amplio comentó públicamente que en 2006 cuando trajo al jefe del imperio, en la oportunidad nada menos que George W. Bush, hizo la movida para defenderse de una posible agresión militar de Argentina, en el marco del conflicto por la papelera Botnia.

Quiero decirles amigos que el que leyera entre líneas aquel hecho político, sin duda iba a llegar a esa conclusión que Vázquez desclasificó cinco años después. Mientras del otro lado del río llamativamente desembarcaba el presidente de la República Bolivariana Hugo Cháves, el sonriente Bush dejó claro que no se trataba de una visita con el fin de negociar acuerdos comerciales, llámese Tratado de Libre Comercio o Tifa, vetados en el seno interno del FA. Apenas balbuceos de venta de arándanos y alguna liviandad más que nadie recuerda. Lo que sí se puede recordar fue la frase de despedida: “si me necesitan, me llaman”. Seguramente el simpático hombre más poderoso del mundo en el momento, como a una chica en plan de conquista, le dio su número al colega presidente uruguayo. Mr. Bush Jr se relamía por instalar una base militar en esta parte de América del Sur, históricamente prohibidas por los gobiernos uruguayos de otras épocas, fundamentalmente en la Segunda Guerra Mundial, cuando el Dr. Herrera levantó la bandera de la soberanía aún sabiendo que serviría a sus detractores para identificarlo como militante pro nazi. Qué interesante le hubiera sido alimentar un posible conflicto, al estilo del Medio Oriente, como Irán – Irak con su guerra de los diez años allá por los 80, la invasión a Irak más acá en el tiempo, supuestamente para liberar al mundo de las armas de destrucción masiva, u otros como la invasión a Afganistán para “cazar” a Osama Bin Laden, que nunca se sabrá si alguna vez existió. El Dr. Tabaré Vázquez no calculó los riesgos a los que expuso la región, abriendo la puerta al imperio para que como lo hizo a lo largo del siglo XX, se asentara, tomara preponderancia vendiendo armas y hasta se apropiara de las riquezas naturales de esta zona virgen capaz de alimentar, dar agua y energía al mundo por muchos años. Tesoros tanto o más preciados que el petróleo, hoy día.

Uno se pregunta por qué surgió todo aquello. Las relaciones con Argentina, especialmente con el desaparecido Néstor Kirchner habían llegado al punto más álgido cuando cierta movilización de efectivos militares, cercano a la frontera, alertó a la diplomacia uruguaya que lo vio como un mensaje de amedrentamiento. Aquel hecho fue oportunamente relativizado por el entonces embajador Hernán Patiño Meyer, quien aclaró que eran comunes las prácticas militares en esa zona del litoral este argentino, pero bajo ningún concepto estaban vinculadas al cierre del puente Gral. San Martín. Créanse o no las declaraciones oficiales, el hecho no daba para llevar las cosas al extremo de depositar la soberanía moral en manos del “diablo”, al decir del vecino paralelamente invitado por la Casa Rosada aquellos días, el Gral. Hugo Cháves.

No crean que el conmovido Cr. Astori, que si usted le cree, espera reflexión del compadre, va a ver allanado su camino soñado como candidato único del Frente Amplio

Aparecen en el contexto planteado dos personajes excesivamente inflexibles, incapaces de creer que dar algo puede significar recibir beneficio. Por eso la soberbia de Tabaré no refleja el carácter de los uruguayos, lo mismo ocurre con Kirchner y los argentinos, porque los pueblos, más allá de Fray Bentos y Gualeguaychú, siguieron tan hermanados como la historia lo determina. Y vean qué problemáticas han sido las visitas a las escuelas tanto de Bush como Vázquez, el norteamericano porque en medio de una charla con los chiquilines fue informado de los atentados de los aviones. Salvando la gravedad de los hechos, Vázquez confesó su contagio de hedor a azufre ante alumnos también de una escuela. Pero, ¿usted se pelearía con un argentino? Yo charlaría de fútbol, le diría que la guerra sería ganarles una final del mundo o les pediría que nos enseñen a jugar rugby, por lo menos para que la próxima vez podamos evitar que en la última jugada los paraguayos nos empujen hacia nuestro arco, en eso que creo se llama scrum y, nos conviertan un try. Perdón, un gol.

En el mismo suspiro, el cuestionado ex presidente, hoy asesor del FMI volvió a mover mal sus piezas, amenazó con retirarse de la vida política pública, una mentira varias veces repetida, pero coherente con su estilo vertical, incapaz de ensayar autocrítica real. Dio un portazo y se fue. Espera a que le tiren la puerta, vuelve ganador y sigue siendo como siempre. Aún así fuera de las situaciones límite que nunca supo manejar, en el transcurso de las aguas tranquilas se gana la confianza y devoción de la gente. Pero no es esa la muestra de liderazgo que un pueblo debe esperar, justamente las otras son las que valen, esas en las que flaquea. No crean que el conmovido Cr. Astori, que si usted le cree, espera reflexión del compadre, va a ver allanado su camino soñado como candidato único del Frente Amplio, habrán delegaciones que se reunirán para suplicar que vuelva, juntarán firmas, se le acercarán reconocidos líderes internacionales a persuadirlo y finalmente el oncólogo, de 71 años, comprenderá que su figura es patrimonio de “las uruguayasss y los uruguayosss” como le gusta decir. Así pondrá fin a su segundo “Profundo y Prolongado Silencio” (PPS), aunque seguro este será más corto, digamos: PPS II.

Entonces intentará emular al Dr. Sanguinetti, al que ya se le parece mucho, máxime cuando su estrategia es colocar a Pedro Bordaberry como el candidato a vencer, sabiendo que el hijo del dictador no tiene mucho más, que retener sus propios votos y a lo sumo recuperar algún colorado. Asimismo la pugna más dura, con el Partido Nacional, no le complicaría tanto las cosas mientras no emerja un competidor firme, una figura cuya imagen sea capaz de trascender las fronteras del lema, porque el guapo Larrañaga sólo puede captar blancos y no a todos.

Bush, como a una chica en plan de conquista, le dio su número al colega presidente uruguayo relamiéndose por instalar una base militar en esta parte de América del Sur

Esta telenovela de la tarde cuya trama todos conocen, tiene sólo una incógnita a develar en su epílogo: cuándo y cómo se juntarán los que todos saben.


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Soca (4 noticias)
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Tipo:
Opinión
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