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Memoria colectiva

26/08/2009 06:13 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aunque puede resultar muy extenso el artículo, les agradecería atención al leer Esto es parte de nuestra historia y no es ficción ¡¡PASO ACA EN URUGUAY!! Pero como dice el refrán No hay mas sordo que el que no quiere oír

Cero que mas aya de la particularidad de cada ciudadano o de su inclinación política, creo que podríamos poner sobre la mesa algunos aspectos fundamentales.

Desde el año 1964 hasta el año 2004 aproximadamente todos los trabajadores me animaría a decir el 80% sufrió una perdida de salario y beneficios y condiciones de trabajo, incluidos es este período la dictadura, los gobiernos de Sanguinetti, Lacalle y Batlle.

Convengamos que escribo desde mi condición de trabajador.

La corrida bancaria en el período de Batlle nos dejo a todos los uruguayos una carga que estamos pagando aun hoy con el sueldo.

EL ORIGEN DE LA CORRIDA

Los tres peritos que trabajaron con el Juez José Balcaldi en el caso del Banco Comercial dijeron en su informe que este pago había sido el origen de la corrida bancaria. Afirmaron que “las devoluciones a los ahorristas fueron realizadas durante los meses de febrero, marzo, abril y mayo de 2002, retiros que significaron el inicio de la corrida que sufrió el Banco Comercial en esa época, y que rápidamente se transformó en una corrida generalizada en todos el sistema financiero”.

El Banco Comercial devolvió los pasivos de Comercial Investment por una cifra de US$ 87:978.437, cronológicamente de acuerdo al siguiente detalle:

Febrero 2002 US$ 5:576.667

Marzo 2002 US$ 41:608.951

Abril 2002 US$ 26:630.099

Mayo 2002 y s.s. US$ 14:162.720

TOTAL US$ 87:978.437

(Fuente Caras y Caretas 04/12/2003)

Hace exactamente un año el gobierno colorado de Jorge Batlle imponía el corralito para los depósitos de cinco bancos (República, Hipotecario, Comercial, Montevideo y de Crédito). La medida sobrevenía después de seis meses de 'corrida' bancaria, de una fuga de capitales que afectó a casi el 40 por ciento de los depósitos, de una asistencia a las instituciones privadas que costó más de 1.200 millones de dólares, de una devaluación de la moneda del 30 por ciento, de múltiples ilegalidades y manipulaciones inconstitucionales, y de un acuerdo con el FMI que hipotecó al país por los próximos 20 años, refrendado por una mayoría parlamentaria que necesitó apoyarse en la historieta de los saqueos y las invasiones de hordas de marginados para camuflar la genuflexión ante la inflexibilidad y la voracidad del poder financiero trasnacional.

Al comenzar agosto de 2002 el gobierno colorado orquestaba un entierro de lujo para un Uruguay cuya muerte había sido anunciada en enero. La versión oficial de la historia dice que el ministro de Economía Alberto Bensión intentó frenar la 'corrida' bancaria iniciada con la detención de Carlos Rohm, uno de los dueños del Banco Comercial, ordenada por una jueza argentina el 20 de enero de 2002, y evitar el tan temido default, pero fracasó porque -explicó un año después a los diputados que investigan su actuación- las 'corridas' se frenan con dinero y a él no le alcanzaron las reservas del Banco Central (BCU). Algunas crónicas que recogen la indulgente versión de los hechos divulgada por el propio Bensión, se demoran en los efectos gástricos de una pizza que compartía con sus hijos en un boliche de Gorlero, en Punta del Este, y que se le atragantó cuando recibió en su celular la noticia del desfalco de los Rohm. En su última comparecencia ante la comisión investigadora de Diputados sobre la crisis financiera, Bensión depositó toda la responsabilidad del desplome de la plaza financiera uruguaya en la conducta delictiva de Carlos y José Rohm. Así de fácil : dos banqueros inescrupulosos se roban 250 millones de dólares y un país se hunde en la bancarrota

Por Samuel Blixen

BRECHA

Recuerdos del gobierno de Lacalle

El porvenir de mi pasado.

Traer a la memoria de los más veteranos y al conocimiento de los más jóvenes las características, los objetivos y los resultados de un gobierno que 15 años atrás encabezó uno de los pre candidatos que ahora pujan hacia las elecciones internas de junio puede resultar de utilidad para ir tomando posición. Aunque el pasado no se repita, más vale estar informado .Recorrer el período 1990 a 1994 puede resultar apasionante. Siento que el país entero podría preocuparse si su porvenir viniera a repetir aquel pasado. Es la primera vez en nuestra historia que alguien –me refiero a Luis Alberto Lacalle– pretende reasumir la presidencia luego de que pasaran 15 años de otros gobiernos, suficiente tiempo para que haya operado esa especie de amnesia colectiva que suaviza y mitiga, para bien y para mal, los hechos del pasado.

EL CONTEXTO POLÍTICO Y ECONÓMICO. El Partido Nacional (PN) ganó las elecciones después de 27 años con un porcentaje de votos poco contundente (37, 25%), en tanto Lacalle obtuvo 21, 63%. En el plano económico, no eran años buenos. Durante el gobierno anterior hubo una mejora en los niveles de vida, pero con amenazas muy fuertes que podemos simplificar en tres: inflación difícil de controlar, crisis bancaria todavía superviviente de 1982 y deuda externa sin resolver.

LAS BASES IDEOLÓGICAS DEL NUEVO GOBIERNO. Lacalle intentó, dentro de su visión de derecha liberal, darle al Uruguay algo que en su concepto nunca había tenido: una buena dosis de capitalismo. Eso implicaba dentro de las doctrinas más o menos en boga un debilitamiento del Estado y privatizar todo lo posible. El Uruguay toma esas doctrinas con bastante retraso, cuando el mundo ya estaba de vuelta de las mismas, ya habían pasado los afanes privatizadores en los países desarrollados, en México, en Argentina, y en ningún lugar dieron los resultados esperados. Es más, las crisis que recorrieron el mundo pasaron por los mismos lugares donde estuvo de moda privatizar. Recordemos el efecto tequila, el efecto tango, etc. ¿Quién podría venir a comprar algo? Nadie. Por supuesto, aparecieron muchos a hacerse cargo de las ofertas, siempre que fueran negocios donde no hubiera que invertir y se les dieran seguridades de ganancia por tomarse las molestias de tramitar adquisiciones.

Esto es historia de un pasado que podría volver

Lo que sí existía, sin duda, y presionaba muy fuertemente, era la avidez de los tenedores de nuestra deuda externa de cobrar algo y como fuera. En Uruguay era difícil imaginarse una forma de cobrar que no fuera quedándose con las principales empresas. El interés de los acreedores era absolutamente compatible con la visión del equipo de Lacalle.El primer ministro de Economía y Finanzas que tuvo ese gobierno fue el contador Enrique Braga. El 9 de junio de 1991 el diario argentino “Clarín” le preguntó si hay áreas de la economía no privatizables, y el ministro respondió: “Yo no hablaría de áreas no privatizables, sino de áreas que todavía la gente no comprende que pueden ser privatizadas. Por ejemplo, ANCAP, en la parte que hace al manejo de los combustibles, y las usinas eléctricas del Estado. Hoy no se aceptaría su privatización, pero no es imposible.”Por su parte, el entonces director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, contador Conrado Hughes, pregonaba por esos días, y lo sigue pregonando hoy, que el Estado no puede ni debe ser proveedor de bienes y servicios.

LÓGICA POLÍTICA FUNCIONAL A LOS OBJETIVOS. Desde el principio, el gobierno de Lacalle se caracterizó por un cierto autoritarismo, destinado a dejar claro que se estaba con él o se quedaba fuera del gobierno, del poder y de los favores. En los primeros días ya se había producido el nombramiento de la Corte Electoral y del Tribunal de Cuentas dejando fuera al Frente Amplio (FA).Lo mismo se hizo con los directores de los Entes Autónomos. Es decir que si se era del Frente también se quedaba afuera de las posibilidades de controlar la gestión. En cuanto al modelo a seguir con el proceso privatizador y el manejo del Estado se optó por la falta de transparencia, el ocultamiento, la negación de lo evidente, el disfraz de las intenciones. Opción razonable para lo que no dejaba de ser una minoría presuntamente esclarecida por la mano invisible de Adam Smith. Desaparecieron los concursos para los empleos públicos, el acomodo reinó en todas partes, los créditos bancarios se otorgaron sin criterio. El Estado quedó plagado de ineficiencias y muy mal el Banco de la República, la Corporación para el Desarrollo, el Banco Hipotecario y el Banco de Seguros. Y no quiere decir que todos los integrantes de su gobierno fueran de dudoso comportamiento. No fue así. El problema es que con los basamentos con que se quiso construir el edificio, no había forma de que creciera derecho.

¿CON LOS BLANCOS SE VIVÍA MEJOR? Anda por ahí esta repetida frase. Pues bien, no es cierto. La tasa de empleo que en 1989 era de 53.1% estuvo los cinco años del gobierno de Lacalle por debajo de esa cifra y terminó en 52.8% en 1994.La tasa de desempleo, que en 1989 era de 8%, se mantuvo todo el período por encima de esa cifra y terminó en 9.2% en l994.El índice medio de salarios fue mayor que la inflación en tres años, inferior en el primero, neutro en el último y, medido de punta a punta, muestra un muy modesto crecimiento del 1.77% para todo el lustro. La inflación de los cinco años ascendió nada menos que un 1260%, pero por efecto de la política económica, el dólar aumentó un 556%. Esto explica por qué abundaron los artículos importados, los autos nuevos y los viajes al exterior de quienes podían pagarlos, aunque no se viviera mejor..

LOS BANCOS FUNDIDOS. Centenares de millones de dólares se fueron en los bancos Comercial, de Crédito, Pan de Azúcar y Caja Obrera. Pero el problema, lejos de arreglarse, se hizo endémico y formó parte de las bases para la crisis del 2002, junto con el dólar subvaluado y la asfixia del Banco de la República.Se le regaló a los hermanos Rohm el Banco Comercial, dándoles además seguridades sobre ganancias a obtener y disponibilidad de caja.Figuraron en la presunta venta tres bancos internacionales de primera línea, pero el factor decisivo fue darle la administración a los Rhom, personas sin ningún antecedente, condiciones o capital como para acceder al negocio, salvo, como demostró muy bien el senador Pablo Millor, la “virtud” de saber concretar un acuerdo entre amigos.Esta operación escandalosa provocó tres interpelaciones del senador Danilo Astori y una de Millor, que debieran recordarse.El Banco Pan de Azúcar fue obsequiado a Stephane Benhamou, otro “amigo” sin ningún antecedente bancario ni respaldo, y que había sido beneficiado anteriormente con unos diez millones de dólares por el Banco de Seguros, por operaciones de reaseguros que, si existieron, se desconocían. Casualmente en el expediente de la venta se perdió una hoja decisiva que le costó al Cr. Braga un procesamiento judicial.

EL BANCO DE SEGUROS DEL ESTADO. En esta institución pasó de todo.Ineptitudes, omisiones y delitos.Además hubo acomodos de cientos de funcionarios ingresados a dedo, entre los cuales algunos venían un tiempito antes de jubilarse para acceder a la Caja Bancaria.Pero es curioso que el informe en mayoría presentado el 17 de octubre de 1994 en la comisión investigadora parlamentaria, que tuvo que atender a múltiples y documentadas denuncias, contenía, con la firma de tres senadores oficialistas, frases como “no presenta ninguna irregularidad” o similares, repetidas en todos los ítems.Sin embargo, al día siguiente, por unanimidad y con el voto del entonces senador Julio Grenno, de triste memoria, se resolvió pasar todos los antecedentes al Poder Ejecutivo a los efectos del art. 197 de la Constitución, que prevé la anulación de los actos y el posible inicio de acciones disciplinarias contra los directores de los entes.¿Qué había pasado?El imperio del silencio se había resquebrajado. El oficialismo terminó por sumarse a la oposición para no quedar más expuesto de lo que ya estaba. Faltaban pocos días para las elecciones…

LA LEY DE EMPRESAS PÚBLICAS. La perla del gobierno fue la aprobación a los golpes de esta ley, que según decían se promovía con la intención de “vender los bienes para aliviar los males”.La ley permitía por sus dos primeros artículos vender o dar en concesión todo, sin excepciones.Sin embargo en todo el proceso previo, y con la complicidad de alguna prensa, se le ocultó esto a la población. Incluso durante la discusión parlamentaria hubo quienes intentaron disimularlo.Pero el éxito fue efímero.Se juntaron firmas y los artículos fundamentales fueron anulados por la voluntad del 72% de la ciudadanía.

DERECHOS HUMANOS. En materia de derechos humanos no hubo nada con respecto a los hechos de la dictadura.Eso sí, tuvimos un desaparecido en democracia, esta vez de extrema derecha: el chileno Eugenio Berríos.Y un muerto en una manifestación, Fernando Morroni, de cuyo deceso es absolutamente responsable el ex ministro del Interior Ángel María Gianola.Si no se hubieran querido muertos, esto no habría sucedido, por más agresivos que fueran los manifestantes. Y si hubo un muerto y no se sabe quién lo mató, es porque no se quiso saber.

Y AL FINAL.

En las elecciones de 1994 el Partido Nacional bajó del 37, 25% al 29, 75% de los votos.Dentro del Partido Nacional el sector de Lacalle bajó del 21, 63% al 12.45%, con pérdida del 9, 18% del electorado total. Perdió el predominio dentro del partido y nunca más pudo ser candidato, hasta ahora. Pasaron 15 años, quiere volver, y puede competir. Con alguna propuesta interesante, por ejemplo, no repetir las equivocaciones del pasado.Pero, como dice mi amigo el mellado: ¡…Peligro!

(Autor: Walter Olazábal Miguel 18 febrero 2009-08-25

E investigado les dejo las fuentes para que reviden si gustan.


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