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Luego del Balotaje: La propuesta político-económica a favor de los ricos

09/12/2009 06:28 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La fórmula Lacalle-Larrañaga buscaba favorecer a las personas mas pudientes de Uruguay. Querían aumentar los impuestos a los servicios públicos para poder quitarse ellos una carga imposítiva más que justa atacando a las familias menos favorecidas

(emitido a las 8.52 hs.)

EMILIANO COTELO:

A comienzos de este año el economista Javier de Haedo dejó de ser un técnico que asesoraba a dirigentes del Partido Nacional (PN), y pasó a involucrarse fuertemente en la actividad política.

Primero hizo campaña muy activa a favor de Jorge Larrañaga en la elección interna de su partido, y luego del 28 de junio apareció como suplente de Larrañaga en la lista al Senado de Alianza Nacional (AN) mientras se integraba en un lugar destacado en el equipo económico de la fórmula Lacalle-Larrañaga.

Sin embargo, 12 días antes del balotaje se corrió a un costado. Cuando la fórmula blanca presentó su propuesta de rebaja de impuestos, De Haedo estuvo en la mesa de la conferencia de prensa pero no hizo uso de la palabra. Y después no participó ni en entrevistas ni en debates en torno a esa iniciativa.

¿Por qué adoptó esa actitud? Es una pregunta que desde entonces está picando. ¿Qué análisis hace del triunfo de Mujica y la derrota de Lacalle? Él personalmente ¿piensa seguir en política? Y si vamos a lo estrictamente económico, mirando el segundo gobierno del FA, ¿cuáles entiende que son los principales desafíos?

Para hablar de esos y otros temas recibimos esta mañana al economista Javier de Haedo.

***

EC - Empecemos por esa duda que ya lleva varias semanas picando: ¿por qué usted, que era uno de los principales referentes de la fórmula Lacalle-Larrañaga en temas económicos, no habló nunca con la prensa sobre la propuesta de rebajas tributarias que se lanzó a mediados de noviembre?

JAVIER DE HAEDO:

Porque no compartí esa propuesta, porque fue técnicamente mal formulada y políticamente inconveniente.

EC - En esa conferencia de prensa usted estuvo en la mesa pero no habló, el vocero terminó siendo, más allá de Lacalle, el economista Gustavo Licandro. Y desde entonces usted desapareció de la campaña.

J de H - Efectivamente; de hecho tenía agendada una entrevista en este mismo programa para el día siguiente y opté por dejar de venir y lo comuniqué a las autoridades correspondientes para que mandaran a otra persona. Y naturalmente, como suele suceder en estos casos, en las 48 horas siguientes el teléfono no dejaba de sonar con colegas de ustedes que llamaban para consultar sobre el tema, para explicar la propuesta, y yo en todos los casos dije que no había estado trabajando en ese tema, que hablaran con quienes sí lo habían hecho.

EC - Cuento la historia de nuestro lado: aquí en En perspectiva teníamos combinada una entrevista con De Haedo para el día siguiente a la conferencia de prensa, la habíamos acordado con suficiente antelación con los responsables de prensa de la fórmula Lacalle-Larrañaga.

J de H - Es bueno aclarar eso: no conmigo como en este caso y en todos los casos anteriores, que la llamada viene de la producción del programa. En ese caso fue una entrevista que vino de la fórmula.

EC - Sin embargo el mismo 17 al mediodía, después de la conferencia de prensa, se nos llamó para avisarnos que usted no podría venir a la radio, se nos ofreció como alternativa a Gustavo Licandro o a Sergio Abreu, y el reportaje fue finalmente con Licandro. Las razones fueron estas que ahora está develando: su discrepancia con ese planteo, con esa iniciativa de rebaja tributaria. ¿Por qué? ¿Cómo se gestó esa fórmula?

J de H - Cómo se gestó daría para hablar todo el programa y creo que hay muchos temas más importantes. En todo caso prefiero concentrarme en la crítica que yo formulo y formulé en ese momento a esa propuesta ante quien correspondía. Yo decía recién que fue técnicamente mal formulada y políticamente inconveniente. Lo primero quizás sea más difícil de entender para gran parte de la audiencia, porque son cuestiones técnicas, pero yo diría que en ese análisis no se consideró el déficit fiscal en el punto de partida, entonces se presentó un cuadro en el cual lo que se bajaba de impuestos más o menos se compensaba con los recursos que presuntamente se obtenían, pero no se tomó en cuenta el déficit en el momento inicial, que por lo tanto se arrastraba prácticamente todo el período. Y no se consideraron aumentos endógenos en el gasto, que es un concepto que vale la pena explicar.

Por ejemplo, el 1º de enero próximo las jubilaciones van a subir 12% según mis cálculos; el Banco de Previsión Social (BPS) habla de 15, pero va a ser 12, es una regla de indexación que está establecida en la Constitución. Eso implica que el gasto total del BPS va a subir en términos reales y de dólares en 150-200 millones de dólares el año que viene. Y cada vez que suba el salario real en los próximos años eso va a ocurrir, el aumento del gasto endógeno no fue tomado en cuenta en ese análisis. Por ejemplo, en un mundo que está cambiando las tasas de interés en algún momento, quizás 2010, seguramente 2011, empezarán a subir, entonces los pagos de intereses van a tender a subir porque la deuda que se vaya asumiendo en ese momento para reemplazar la deuda que va venciendo va a ser un costo mayor; tampoco se consideraba eso. En fin, técnicamente muy mal formulada. Y terminaba con un déficit financiero acumulado en cinco años creo que de 2.500 millones de dólares, que era insostenible.

Y una de las cosas que me propuse el 3 de febrero del año pasado cuando decidí adherir a la precandidatura de Jorge Larrañaga fue no salir a defender como político algo que como economista no podría defender. Porque si a mí como economista dos más dos me da cuatro, como político no puedo decir que da tres o cinco. Eso se llama doble discurso, se llama demagogia; para eso hay otros que lo hacen mejor que yo, en eso no voy a entrar.

EC - Me quedo pensando, porque si su decisión de no participar en entrevistas, de no hablar defendiendo o divulgando la propuesta de reforma tributaria, se tomó el mismo día de la conferencia de prensa, quiere decir que hasta ese día de algún modo sí estaba involucrado en las tareas de preparación de esa fórmula. ¿Usted fue consultado?

J de H - Sí, fui consultado e hice una propuesta alternativa.

EC - Hizo una propuesta alternativa.

J de H - Una propuesta alternativa que el domingo e incluso en la mañana del lunes se me comunicó que había sido aceptada como la buena, como la definitiva; tanto que se me indicó que yo tenía que hacer la presentación el martes de mañana en esa actividad. En ese contexto el lunes de mañana se me comunica por teléfono que el miércoles de mañana tenía que venir aquí. Pero en el correr del domingo y especialmente el lunes se fue gestando otra visión y se optó por la propuesta que finalmente salió y que podía sonar más interesante para ciertos oídos. Pero yo la critico sinceramente.

EC - ¿Cuál sería una propuesta alternativa? Hoy se publica en el suplemento Economía y Mercado del diario El País la columna habitual que usted firma. La columna trata distintos temas, pero sobre el final usted mismo recuerda que en julio y bajo el título “Diez pautas para marzo de 2010” escribió los puntos que entendía que el nuevo gobierno debería tener en cuenta para la política económica. Los resume, los vuelve a poner en negro sobre blanco, y el primero de esos puntos dice: “No se podrá prescindir de ningún recurso fiscal por lo menos por el primer año, y por lo tanto no es razonable proponer reducciones impositivas iniciales”.

J de H - Y después digo “esto fue publicado el lunes 20 de julio y hoy lo sigo sosteniendo”, porque es así.

EC - Entonces, en esas conversaciones que había tenido con los técnicos de la fórmula Lacalle-Larrañaga para usted en el horizonte no figuraba la posibilidad de que en el año 2010 bajara algún impuesto.

J de H - Para mí no.

EC - No se podía eliminar ni el impuesto de asistencia a la seguridad social (IASS)…

J de H - ...en absoluto...

EC - …que era el planteo inicial: derogación del IASS el 1º de marzo.

J de H - Yo nunca estuve de acuerdo con esa propuesta, y casualmente en uno de los puntos de ese artículo al que usted hace referencia yo pongo “recién se podrá bajar impuestos en el segundo año gradualmente, y los prioritarios deberían ser los que gravan el trabajo y la producción, más que los que gravan los ingresos de las personas”, es decir, el impuesto a la renta de las personas físicas (IRPF) y el IASS. Ciertamente, yo no tenía una visión favorable a bajar impuestos, por un tema de responsabilidad fiscal que es más fuerte que yo, no puedo proponer una cosa en la que no creo.

EC - Me impresiona el contraste entre esa posición que tenía y lo que finalmente se divulgó. Porque si hacemos una reseña de las propuestas de rebaja tributaria, vemos que estaba previsto –y así lo comentó el economista Licandro en la entrevista acá– que para 2010, el año próximo, se ejecutara una eliminación total e inmediata y el IASS, se preveía una eliminación dentro del período de gobierno del IRPF pero se empezaba ya en 2010 con una serie de acciones en esa dirección, por ejemplo incremento del mínimo no imponible, que se hacía en dos escalones, en el primer año subía 25% y en el segundo otro 25%, se corrían las franjas de cálculo del IRPF de manera correspondiente ya en el primer año, se rebajaban en 50% las tasas de cálculo del IRPF –eso se hacía en tres escalones anuales, pero en el primer año ya había una rebaja–, y se autorizaba como deducción de gastos un ficto de 30% del ingreso sobre el que se calcula el IRPF. Todo esto en 2010. Además, también en 2010, eliminación del IRPF a los alquileres y a intereses de depósitos bancarios. Era una larga lista de impuestos que se proponían eliminar o reducir.

J de H - Sí, debe de sumar 500 millones de dólares todo eso, más el déficit del punto de partida de 750-800. Eso no existe. Pero lo peor de todo no es la crítica técnica que uno pudiera formular, es la crítica política, porque en esa propuesta se prioriza la eliminación –la eliminación, no solo la rebaja– de impuestos a los compatriotas de mayores ingresos. El IRPF y el IASS hoy gravan los ingresos del 20% de la población de mayores ingresos. Son impuestos que son malos, que son mejorables, en la propuesta de AN se planteaba mejorarlos subiendo el mínimo no imponible, permitiendo que el núcleo familiar contemplara la situación en toda la escala de ingresos y no solo abajo como hoy día, considerando deducciones por hijo más razonables y realistas. En fin, mejorar esos impuestos gradualmente, en la medida de las posibilidades, como empezó a hacer este gobierno ante los reclamos de la oposición hace algunos meses. Ese era el camino. La propuesta que AN llevó a la elección interna planteaba priorizar la reducción de los impuestos que gravan el trabajo y la producción, que consideramos lo más relevante en este momento en un mundo que va a ser muy complicado, que nos va a ser en repecho y con viento y contra y no en bajada y con viento a favor como hasta ahora. Y se priorizaba eliminar los impuestos a los compatriotas de mayores ingresos, con lo cual se vulnerabilizaba la propuesta, se exponía a que se dijera –como al otro día salió a decir el senador Astori– “es una propuesta para los ricos”. Era vulnerable a esa crítica, que no era equivocada. Después algunos se sorprenden de que los tilden de derecha, cuando hacen estas propuestas.

Pero además se pretendía que con votos del Frente Amplio (FA), que tenía mayoría parlamentaria, se derogaran los impuestos que fueron la estrella de la reforma tributaria. O es una tomadura de pelo o una mojadura de oreja. Para colmo de males se hacía ostentación del equilibrio para gobernar, y la primera propuesta importante era la confrontación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo por algo que se sabía que era un choque de trenes. Políticamente insostenible.

***

JUAN ANDRÉS ELHORDOY:

De sus palabras se desprende que su propuesta, la que se estuvo discutiendo en el PN, era la propuesta de AN.

J de H - No, la política es el arte de lo posible, nos lo enseñan en las primeras clases; era una propuesta viable financieramente, implicaba al cabo de los cinco años una reducción de impuestos que era casi la mitad de la que planteaba la otra propuesta, por lo tanto era mucho más viable financieramente, era viable financieramente, dedicaba los futuros espacios fiscales adicionales en forma equilibrada a reducciones impositivas y a presupuesto, que es uno de los temores que yo tengo en cuanto a lo que pueda pasar en estos próximos cinco años, que se desbalancee para el otro lado.

JAE - Entonces su propuesta no era la propuesta de AN.

J de H - No, consideraba la reducción del IVA que plantea el FA, consideraba una mejora del IRPF y del IASS, una reducción relativa por lo tanto en la recaudación, y algunos aspectos en los impuestos a los aportes patronales y en la energía. Pero sumaba una cifra viable, balanceada y que en una proyección pasiva a cinco años permitía repartir los espacios fiscales adicionales en forma equilibrada no como hizo este gobierno y como temo que va a hacer el próximo, volcando todo a más gasto, sino en parte algo más de presupuesto y en parte algo menos de impuestos.

JAE - ¿Su propuesta había sido consultada antes, por ejemplo con el doctor Jorge Larrañaga?

J de H - Yo prácticamente no tuve contacto con la fórmula en esos días, mi relación era a través de uno de los integrantes del equipo técnico, era un contacto virtual más que real, y el domingo de tarde y el lunes de mañana estaba aceptada mi propuesta y yo debía ser el que la anunciara.

EC - La fórmula que se presentó no era solo del PN o de la fórmula Lacalle-Larrañaga, contó con el aval explícito de técnicos del Partido Colorado (PC); el economista Isaac Alfie, hoy senador, fue muy enfático en defenderla. Dijo que “las formas de financiación están perfectamente posibles y muy bien fundamentadas”. Incluso abundó en explicaciones por ese lado, dijo “se basa en expectativas de crecimiento del país muy moderadas”, y aseguró que “aun así los recursos bastarían para proceder a bajar el IRPF y eliminar el IASS”.

J de H - A mí los números no me los hace Alfie ni nadie, los hago yo, y yo creo en mis números y los respaldo. Allá los otros con sus números y sus conceptos políticos.

EC - Licandro, por su lado, enfatizó: “Los blancos somos responsables, no le damos la derecha a nadie en el manejo de las cuentas públicas, y en particular en el manejo fiscal. Cuando el PN llegó al gobierno en los noventa el déficit fiscal estaba en siete puntos del producto, la inflación proyectada era de 130%, y se instaló una gran discusión en este país, que gracias a Dios tuvo éxito y hoy se ha instalado como una verdad y como algo aceptado por todos que hay que buscar equilibrio fiscal, hay que ser prudente en el manejo de las cuentas públicas, la inflación tiene que ser baja”.

J de H - Eso suena muy lindo y todos lo compartimos, pero no es consistente con la propuesta que se formuló.

EC - ¿Cómo recibió Larrañaga los comentarios que usted hizo y la actitud que decidió adoptar a partir de esa discrepancia?

J de H - Aceptó mi punto de vista, y listo.

JAE - ¿No hubo una discusión interna de la fórmula, en el equipo?

J de H - Seguramente la hubo, yo no fui parte; lo fui en forma virtual. Ese es el tema, no da para mucho más.

EC - Usted habló de discrepancias técnicas y políticas con la fórmula de rebaja de impuestos que se presentó el 17 de noviembre. Hay allí implícito un enfoque crítico a propósito de cómo se posicionó la fórmula Lacalle-Larrañaga, al menos en el tramo final, en el del balotaje. ¿Entiende que hay que ir más a fondo en ese balance de cómo se actuó y por qué se llegó a un resultado como el que se llegó en las urnas?

J de H - Sin duda. Yo soy hincha de Peñarol, ayer Peñarol perdió 3 a 0, y supongo que las autoridades de Peñarol, el cuerpo técnico y los jugadores deben hacer una autocrítica de lo que pasó, por qué se perdió por goleada en el clásico. Cuando un ejército va a una guerra y pierde supongo que el Poder Ejecutivo, los comandantes y los generales deben reunirse para ver por qué perdieron. En política es igual.

EC - ¿Cómo hay que procesar esa autocrítica? Usted es un “recién llegado” a la política, durante su historia de actividad pública ha sido básicamente un técnico, un asesor. Este año se involucró más frontalmente y en especial trabajó en AN. ¿Se siente en condiciones de sugerir la manera de analizar esto que pasó?

J de H - Y sí. Se dice que esa autocrítica tiene que procesarse en ámbitos internos; ¿cuáles son esos ámbitos internos? ¿Un encuentro entre los dos líderes del partido?, ¿una discusión en el directorio? Entiendo que en la agenda de la reunión de esta mañana en el directorio no está este tema, hay otros temas que se consideran más urgentes. ¿Es en el marco de la Convención del partido? En fin, se dice que estas autocríticas deben realizarse hacia la interna, pero todos sabemos, ustedes los periodistas son muy hábiles y terminan sabiendo todo lo que se habla en las internas, ya sea una reunión de dos, de 15 o de 500. Ya ha habido compañeros que han salido a hablar de estas cosas, yo no soy el primero y no lo habría sido. La semana pasada, por ejemplo, la diputada electa Piñeyrúa, el senador Gallinal, el diputado Gandini, el senador Abreu y el senador Larrañaga salieron a hacer comentarios sobre esta situación.

Una entrevista deja al descubierto las malas intenciones del Partido Nacional al intentar llegar al Gobierno Nacional. Lamentables las propuestas económicas del PN uruguayo

EC - Pero se van dando pasos muy tibios. Y el propio Larrañaga ayer en El País cuando le preguntaban sobre este tema en una entrevista dijo: “Seguramente hubo errores, pero no los voy a describir públicamente sin antes realizar la autocrítica en la interna del partido”.

J de H - Bueno, pero tengo aquí por ejemplo declaraciones del propio Larrañaga que dice “no supimos leer bien lo que pasaba”. Esa es una autocrítica y la hizo en un diario. Abreu el viernes en El País Digital: “Abreu plantea actualizar conexión entre partido y sociedad, salir del ‘viejo estilo’ y la ‘vieja antigua terminología conservadora’ para modernizar la conexión del PN con una sociedad que ha cambiado”. Esto es un proceso de autocrítica que se inició en los medios.

EC - ¿Usted tiene sus propias explicaciones del resultado?

J de H - Hay que ser equilibrado, no se puede ni venir a pasar facturas alegremente ni en forma desmedida, no es ese el tema, no se trata de hacer leña del árbol caído, pero tampoco se puede hacer lo de la avestruz de esconder la cabeza y no ver la realidad. Se debe analizar seriamente lo ocurrido, no se perdió por factores externos y ajenos a la campaña, quizás haya algún factor externo y ajeno a la campaña, por ejemplo que el equipo que estaba enfrente se paró mejor en la cancha que el de uno. Los contrarios también juegan, y si juegan mejor posiblemente ganen. Pero seguramente ha habido errores importantes.

EC - ¿Cuáles destaca usted?

J de H - Yo quizás de política todavía no entienda mucho, pero de números sí creo entender. Las encuestas posteriores a la elección interna daban al PN con 38-39 puntos y el PN terminó en 29 en octubre, perdió casi 10 puntos en cuatro meses. Y en el último mes recuerdo declaraciones de Luis Eduardo González de los días siguientes a octubre, en que decía: “En estas cinco semanas se parte prácticamente con un empate técnico, en la campana de largada salen juntos”, y terminaron con 10 puntos de diferencia, 55 a 45, si uno excluye los votos que no fueron a ninguna fórmula. Un proceso de esos requiere que se analice la situación. Algo debe de haber pasado. Y yo creo que la realidad dejó en offside, fuera de juego, un discurso propio de otra época. No comparto lo que dice mi amigo el senador Abreu, que el PN tiene que modernizar su conexión, porque en AN creo que eso está vigente, AN ha renovado la política, ha renovado el equipo, ha renovado el discurso, ha renovado la propuesta, ha renovado su forma de llegar a la gente. Entonces no conviene entreverar los tantos.

Creo que el discurso estuvo atrasado en la medida en que se asumió que se estaba enfrentando a un FA de otra época, a un FA de la oposición, que hacía propuestas sencillas, fáciles, un poco demagógicas, utópicas, y sin embargo se estaba enfrentando a un FA que venía de un gobierno exitoso. Será en gran parte porque el viento de cola del mundo ayudó, está bien, pero es un dato. Así como la gente le echa la culpa al gobierno cuando pasa una cosa en que el gobierno no tuvo nada que ver, también se tiende a pensar que el gobierno es el factótum de los beneficios que la gente percibe. Y viendo la historia de Uruguay no es poca cosa haber administrado bien los vientos favorables que vienen del exterior, en el siglo pasado Uruguay fue el campeón en dejar pasar buenos vientos del exterior sin aprovecharlos, por ejemplo la sustitución de importaciones en los años cincuenta. Entonces se estaba enfrentando un partido, una coalición de partidos que venía de un gobierno exitoso.

EC - ¿Y cómo se hacía? Parecía difícil ese enfrentamiento.

J de H - Hay que asumir que ese es el rival en la elección, y no que es un grupo de partidos que está en la oposición compitiendo con propuestas utópicas. Hay una realidad social distinta de la tradicional. En este mismo espacio Ernesto Talvi hace unos meses dijo que en 1985 había un 16% de excluidos en Uruguay y que hoy hay un 32%. Pero excluido y pobre no son sinónimos, hay un 20% de pobres, un 32% de excluidos, no se puede pensar que son la misma cosa. Asentamiento y pobreza no son sinónimos, en los asentamientos no están todos los que son pobres ni son pobres todos los que están. Entonces hay que ver la realidad desde la propia realidad y no desde una posición que quedó en offside.

En mi última gira política en el mes de octubre estuve en el litoral del país, una zona que conozco bastante y donde uno anda kilómetros y kilómetros sin ver ganado, porque se ve trigo, se veía trigo en ese momento, se ve agricultura, forestación, fundamentalmente agricultura. En esa gira visité a un importante empresario agrícola de la zona que me comentó que el candidato a la Presidencia del PN había estado por allí criticando la siembra directa y diciendo que la agricultura era muy extensiva y pagaba pocos salarios. Y él me decía: “Mirá, venir a criticar la siembra directa en el corazón de la producción agrícola mediante siembra directa, que ha sido un factor de desarrollo espectacular –y me mostró una hojita–… Mirá, aquí tengo, saqué el costo por hectárea: en el año agrícola de mano de obra directa o indirecta 77 dólares por hectárea”. Es decir, un campo de 1.000 hectáreas agrícolas paga directa o indirectamente 77.000 dólares en el año de salarios, el doble de lo que era el ingreso de ese predio hace 10 años. Entonces ir a decir que eso es extensivo, que no genera desarrollo es hablar de una realidad que no se conoce.

***

EC - Por lo visto tiene in mente unos cuantos errores y/o torpezas en el manejo de la campaña del PN.

J de H - No es que tenga in mente, porque si uno habla de errores y torpezas habla de otras cosas, habla de los sucuchos, de los atorrantes, de la motosierra. Esa es la manifestación del error, el error es mucho más profundo; es como el iceberg, la parte mayor está debajo del agua, no se ve. Y es esto, es no sintonizar con la realidad.

EC - ¿Va a seguir haciendo política?

J de H - Por supuesto que sí.

EC - Porque ahora que pasaron las elecciones y habiendo tenido la experiencia que tuvo, usted apoyó a Larrañaga en la interna y perdió; de todos modos, llegado el momento de la elección nacional, apareció ubicado en una posición para muchos sorprendente: suplente de Larrañaga en el Senado. ¿Piensa ocupar ese cargo? ¿Cómo se imagina en los próximos años?

J de H - Jorge Larrañaga me hizo un honor muy grande, una distinción muy grande cuando al ubicarme como su primer suplente; eso significa que si el PN hubiera ganado las elecciones yo habría senador titular, de modo que es una distinción muy grande, y también muestra una forma distinta de hacer política, porque se ubica en un lugar importante de la lista a alguien que en principio no tiene votos, o que si los tiene no se ha puesto a contarlos todavía. Es alguien que viene de la parte técnica, de una profesión liberal. Implica un grado de confianza muy grande y una forma de trabajar muy cómoda que tuve con Jorge en la campaña hacia la interna. Sin haber trabajado previamente, terminamos jugando de memoria porque es una persona que entiende rápidamente los conceptos técnicos, es un gusto trabajar con él, y naturalmente voy a seguir trabajando con él de aquí en más, y asumiendo temporariamente la banca cuando él no pueda asumirla.

EC - Además es convencional del PN.

J de H - También soy convencional, sí.

EC - ¿Llega a manejar la posibilidad de estar en un directorio de un ente autónomo, por ejemplo?

J de H - No, para nada, no tengo vocación de eso. Tenía claro que si ganaba Jorge Larrañaga la interna y después era presidente yo seguramente iba a ser su ministro de Economía, pero no hay ninguna otra posición a la cual yo pudiera apuntar en ese momento ni ahora.

***

EC - Hay oyentes que preguntan por qué usted cuando discrepó con esa fórmula de rebaja de impuestos que presentó la fórmula Lacalle-Larrañaga el 17 de noviembre de todos modos aceptó estar en la mesa de la conferencia de prensa y luego no habló, no expresó esa disconformidad o esa diferencia de criterios que por lo que aclaró era técnica y además política.

J de H - Acepté estar en la mesa por un lado porque yo integraba el equipo, y en ese evento originalmente se iban a plantear los equipos en distintas áreas; de hecho una de las sorpresas esa mañana para mucha gente fue por qué se cambió el formato del evento cuando se pensaba que los distintos grupos –que ustedes mismos publicaron en el sitio web en los días anteriores– que se iban a conocer no se presentaron formalmente como tales. Entonces, ¿yo cómo no iba a ir, si era parte del equipo? Y también debía estar, y no podía salir a criticar públicamente esto al día siguiente porque es un tema de lealtad partidaria. Justamente, esas son las cosas que se discuten hacia dentro, y no era el momento de decirlo. Como le expresé a Jorge Larrañaga en un mail que le mandé después de ese evento: mi mayor contribución a esto es mi silencio. No podía salir a defender algo en lo que no creía, pero tampoco podía salir a criticarlo porque habría sido una deslealtad partidaria muy grande.

EC - En cambio sí sale ahora.

J de H - Ahora es otra historia. Y no es que salga ahora, yo no salí a decirlo, ustedes me llamaron, me invitaron y yo no les marqué la agenda de las preguntas.

EC - No, pero usted reclama que estas cosas se discutan en el PN, y lo hace ahora.

J de H - Pero ahora pasó la elección.

EC - ¿Entiende que esa autocrítica hay que hacerla rápido?

J de H - Por supuesto.

EC - Por ejemplo, la elección municipal, que es el próximo escalón…

J de H - Si uno no reconoce los errores está condenado a repetirlos, y hay elecciones en cinco meses, hay compañeros que quieren ser intendentes, ediles, alcaldes en esta nueva instancia, en este tercer nivel de gobierno. Gente que está preparada, que está capacitada, que tiene vocación, algunos que han sido excelentes gestores de la función municipal, gente inteligente y comprometida con el partido y con el país. ¿Los vamos a dejar a la deriva sin una autocrítica para caer en los mismos errores? Hay que ayudar a esos compañeros, hay que largar ya; yo en particular estoy a la orden para salir a ayudarlos si es necesario y me piden que vaya como muchas veces me han pedido en estos meses de gira para hacer presentaciones o para dar asesoramiento.

***

JAE - El viernes en el foro de ACDE que tuvo lugar en Punta Cala –que se escuchó por El Espectador– hubo una presentación del equipo económico en la que se afirma que la economía va a terminar superando las expectativas iniciales, que va a terminar superando la crisis internacional con un crecimiento superior al 1, 2%.

EC - Se habla de que el crecimiento de este año estaría entre 1, 5 y 2%, según la corrección que el propio equipo económico se prepara para hacer dentro de unos días.

JAE - Va a depender del dato que el Banco Central del Uruguay (BCU) va a difundir. Además refiere a una caída del déficit fiscal, dice que no habrá problemas con el endeudamiento, que no hay “torres” como las que enfrentó este gobierno cuando asumió en 2005, es decir que el panorama desde el punto de vista financiero está despejado. ¿Cuáles son para usted, en este escenario, los principales desafíos económicos del gobierno de José Mujica?

J de H - El escenario mundial en principio no va a ser de segunda etapa de la crisis, como dicen algunos economistas en el mundo, la famosa W de que ustedes habrán hablado aquí en más de una oportunidad con los técnicos de Deloitte. Todos asumimos que las economías centrales van a manejar bien el retiro de la liquidez y los estímulos que se hicieron para evitar que la crisis mundial fuera aún mayor. Entonces las economías emergentes como la uruguaya no tuvieron crisis, tuvieron una desacelaración algunas, una recesión breve otras, pero la última estimación del Fondo Monetario da que para el promedio de las economías emergentes el crecimiento este año va a ser de 1, 7%, de modo que nuestra economía estaría en el rango de lo que se espera. Pero no va a ser un quinquenio de oro como fue el último, 2004-2008, en el que las materias primas volaron, el dólar se debilitó extremadamente y hubo un costo del dinero muy bajo que llevó a buscar rendimientos en economías emergentes, lo que llevó a una fuerte inversión extranjera directa en las economías serias, como la uruguaya.

Hay que prepararse para un período de cinco años en que el mundo no va a ser tan espectacularmente bueno pero tampoco va a ser malo. No nos va a permitir crecer al 7% como crecimos en algunos de estos años, quizás nos permitan crecer a una tasa de tendencia de largo plazo del orden del 4-4, 5%, que no es poca cosa, es una buena tasa, pero no es 7, no se van a generar los espacios fiscales adicionales que se generaron en los cinco años anteriores.

Entonces uno de los desafíos es, como decíamos en el primer bloque hablando de las propuestas políticas de noviembre del PN, buscar un balance, un equilibrio entre destinar parte de esos espacios fiscales adicionales que pueda haber a mejorar presupuesto, para que acompañe una relación razonable como porcentaje del producto bruto interno, y al mismo tiempo ir reduciendo algunos impuestos, prioritariamente los que gravan la producción y el trabajo nacional. Ese sería un desafío.

Otro desafío es cómo diseñar la política salarial en ese nuevo mundo que vamos a enfrentar. Muy distinta es una política salarial que establece un aumento del salario real de 4-5% anual en un mundo que nos permite crecer al 7, con lo cual se puede subir al 4-5% los salarios y encima aumentar el empleo, que en un mundo que va a subir al 4-4, 5, en una región que nos puede traer malas noticias en los próximos tiempos, no en lo inmediato pero en los cinco años sin duda. Generar una política salarial que no pretenda seguir al ritmo que ha seguido, que entre más en la casuística de los sectores y de las empresas y que permita desengancharse ante una crisis que pudiera venir. Esas son las lecciones del pasado.

Y el tercer desafío sería revertir esta pérdida de competitividad muy grande que se ha tenido. No son números míos, son números del propio BCU, están en el sitio web del BCU. Los números no tienen interpretaciones posibles y dicen que estamos con el mismo tipo de cambio real tanto a nivel global como fuera de la región de diciembre de 2001. Estamos 15% por debajo del promedio histórico a nivel global y 25% por debajo del promedio histórico a nivel extrarregional. Eso en un momento de viento a favor y en bajada es llevadero, pero ya no si se viene el repecho.

JAE - El contador Mario Bergara el viernes mostró una gráfica que no está en la página web del BCU que compara la capacidad de competencia de la tasa de cambio real de Uruguay con la de los países que compiten con Uruguay, caso Nueva Zelandia, caso Australia, caso Sudáfrica, y muestra que ahí no hay variantes.

J de H - Siempre se puede encontrar una gráfica que dé más parecido a lo que uno quiere. Yo veo los números del BCU, venimos cayendo en picada contra el tipo de cambio real de todos los mercados que el BCU publica todos los meses. Eso significa que Uruguay se está encareciendo en dólares más rápido que el resto del mundo, que cada uno de los socios comerciales representados en esa muestra, y a su vez el dólar en Uruguay está bajando más que en todo el resto del mundo. Hoy estamos pegados a Brasil, como en los noventa nos pegamos a Argentina; en Uruguay siempre nos pegamos al más caro, porque es la ley del menor esfuerzo, y el problema de pegarse al más caro es que ese más caro un día puede o bien reventar –y reventamos con él, conocemos de eso–, o bien no reventar y quedar caro para siempre porque hizo cosas que avalan quedar caro para siempre –reformas, mejoras de productividad a nivel nacional–, y si nosotros no acompañamos quedamos también en offside respecto de ese socio comercial con el cual nos pegamos.

EC - Entonces, ¿cómo se ataca un desafío como este?

J de H - Se ataca retomando la consistencia en las políticas económicas, como hablamos con ustedes en alguna entrevista telefónica en los últimos meses. Acá ha habido una inconsistencia entre una política fiscal expansiva, el gasto está subiendo al 24-23% nominal respecto del año pasado contra un producto que debe de estar creciendo al 8-9% nominal, y eso significa un aumento del gasto muy grande, y el gobierno se quedó sin producir pesos con los cuales salir a comprar dólares al mercado. Porque ¿cuál era el sentido de un superávit primario de 3% del producto? Generar 900 millones de dólares en pesos –porque le pagamos impuestos en pesos al gobierno– con los cuales ir al mercado a comprar dólares para pagar los 900 millones de intereses que hay que pagar. Hoy no se está haciendo eso, se está consiguiendo deuda para pagar la cuenta de intereses, y eso se llama inducir atraso cambiario. Hay que recuperar la consistencia en las políticas económicas, tener una política fiscal y monetaria consistentes, y no divorciadas como ahora.

EC - Y eso implica, por ejemplo, tomar ¿qué medidas?

J de H - Eso implica medidas de mucha cautela en materia presupuestal para los próximos tiempos. Implica por ejemplo que si UTE está mejorando financieramente gracias a las lluvias no rebaje las tarifas en enero –y lo digo yo que estoy en la oposición–, es un tema de responsabilidad fiscal. UTE tiene 800 millones de deuda, y este año en particular subió mucho la deuda con el gobierno, con ANCAP y otras más que todavía está por concretar. Que mejore financieramente y pague las deudas que asumió en un caso extremo, porque capaz que viene otro año malo y no va a tener capacidad de endeudarse.

JAE - Pero ahí hay un tema de competitividad también, porque la tarifa de UTE afecta a las empresas que utilizan energía para producir.

J de H - Se supone que competimos con países que en general también adecuan sus tarifas cuando tienen problemas de mayor costo marginal de producir electricidad. El único que no lo hace es Argentina, donde hoy la electricidad a nivel empresarial y residencial está a un tercio del nivel al que debería estar; es parte de la bomba de tiempo que han montado y que algún día va a explotar.

EC - En los temas que el presidente electo le ha propuesto a la oposición discutir y eventualmente negociar, en esas cuatro áreas en las que eventualmente se puede llegar a políticas de Estado y si no, a una serie de acuerdos útiles para destrabar cuestiones que están pendientes, la economía no figura, la política económica está aparte. ¿Eso le parece razonable? Si usted fuera gobierno, ¿qué haría?

J de H - Lo que debería estar, más que la política económica, es una asignatura pendiente que tenemos como país que es construir una regla fiscal que tenga en cuenta el ciclo económico. Ese sería un buen tema para incorporar en la agenda. Está por encima de los partidos y estamos en un momento óptimo para hacerlo que es cuando se inicia un gobierno.

EC - Vamos a recordar de qué se trata esto de la regla fiscal. Hay distintos mecanismos.

J de H - Significa que en tiempos de vacas gordas se ahorre para tiempos de vacas flacas. Esa es la forma más clara de entenderlo. Si hay un crecimiento económico mucho más allá de lo normal, que los recursos provenientes de ese crecimiento económico en parte se ahorren para cuando se dé vuelta la cosa y pasemos por una recesión.

EC - Pero que no sea un tema simplemente de intenciones, que haya una obligación.

J de H - Claro, una obligación legal. Hay que construir toda una institucionalidad, y hay experiencia cercana como para hacerlo. Ese sería un buen tema para una política de Estado ahora que empieza un gobierno y las elecciones son dentro de cinco años.


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