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Historia de aquí nomás

02/11/2009 14:55 4 Comentarios Lectura: ( palabras)

Esta historia por tratarse de un hecho real la voy a encuadrar dentro de lo que podría llamarse noticia, ya que se trata de las vivencias de un muy buen amigo hace muy poco y aquí nomás.

Parte 1.

Hola, mi nombre no tiene importancia, y el nombre de la historia podría ser como el nombre que llevara este sitio, “Historia de aquí nomás”.

Para comenzar no necesitamos remontarnos a siglos pasados, ni la escuché de boca de mis mayores en ruedas de cuentos paganos.

Todo comenzó sobre los últimos días del mes de Agosto de este mismo año cuando un amigo me llamó para pedirme si podría cuidarle en horas de la noche un enorme galpón rural hasta entonces en construcción ya que le llegaron materiales de valor al lugar, en definitiva la tarea no seria para mas de una o dos semanas.

El paraje en cuestión se llama Riachuelo y esta ubicado a unos 15 kilómetros de Colonia capital, el recorrido que haría de aquí y en las noches subsiguientes seria ida y vuelta por ruta 1 hasta el galpón ya que es el mejor camino y ya que viajaría en una moto a la que no le funcionan muy bien las luces. Pero para no hacer este relato demasiado extenso situémonos en la primera noche: próximo a las 20:35 hs. salgo con destino hacia donde seria mi lugar de trabajo en las próximas semanas, llegando a las 21:00 hs. aproximadamente sin mayores inconvenientes.

Luego de completar mi horario emprendo el regreso hacia mi hogar y al llegar casi a la entrada de la granja de don Emilio siento un chistido, así de fácil, un chssst.… corto, seco, al que le reste importancia ya que el viento era fuerte y el frió intenso, lo que no dejaba abierta la posibilidad de que alguien estuviera esperando para chistar a las pocas personas que pudieran pasar por la ruta (a esa hora desierta). Algunos metros después pero de la mano de enfrente observe una cruz la cual se encuentra con flores y relativamente cuidada lo que hace pensar que se trata de un echo reciente, pero todo esto intrascendente para mi hasta ese momento.

La segunda noche ya (comenzado el temporal de Santa Rosa) y luego de completar mi turno nuevamente de regreso a mi casa completamente olvidado de lo que aconteciera la noche anterior, al llegar a lo que creo el mismo lugar que en la noche anterior, me veo sorprendido y hasta diría inquieto al escuchar dos chistidos, fuertes, definidos lo que me dejo ver en ese momento que no se trataba del viento ni de ningún ruido confuso, en efecto, realmente eran chistidos.

Lo que me quedaba en claro era que debido al intenso temporal y lo poco oportuno de la hora no se podía tratar de una persona, pero la inclemencia del tiempo y mis deseos de llegar a casa, hasta ese momento podían mas que mi natural curiosidad…

Historia de aquí nomás

Parte 2.

Continuando con este relato digamos que las noches se sucedían y el temporal parecía haber llegado para quedarse, cada regreso a casa era bajo lluvia intensa, viento y al pasar por el mismo lugar aquellos chistidos que no se hacían esperar, parecería que con más insistencia.

Una madrugada detuve la marcha al escuchar un chistido aun con viento y lluvia ya que aquella situación realmente comenzaba a impacientarme, pero luego de permanecer en completo silencio unos minutos en el lugar y debido al mal tiempo decidí continuar mi camino.

Al día siguiente y en charla con gente mayor que yo, tal vez en busca de una palabra que me pudiera dar una respuesta lógica a lo que estaba ocurriendo, en lugar de encontrar esa respuesta escuche las más variadas afirmaciones; desde que podría tratarse del “chupa cabra” hasta que podría ser un alma atrapada en el lugar pidiendo ayuda para poder partir.

El caso es que todas aquellas versiones por el contrario de darme una tranquilidad, me inquietaban aun más, y ante mi comentario de que pensaba detenerme en el lugar a averiguar de qué se trataba, escuche a alguien decir:…ni se le ocurra!!!... con esas cosas no se juega!!!.

Pero la noche llego y por primera vez en varios días parecía que el mal tiempo había terminado. Esa noche permanecí en mí puesto con la idea permanente de que en la madrugada siguiente habría de detenerme en el lugar donde estaban ocurriendo estos hechos tan curiosos y por mí mal o por mi bien descubrir de donde, o de que provenían esos sonidos.

La madrugada llego y con ella el retorno a mi casa, partí como de costumbre, solo que esta vez más lento de lo acostumbrado pues sabía que tenía una cita a pocos kilómetros de allí.

Tal vez por ir más lento que en otras oportunidades alcancé a ver cosas que otras veces no, como por ejemplo otra cruz que recién hoy vi, esta está ubicada unas cuadras antes de lo que llamaremos “el lugar de los chistidos” por lo que este lugar quedaría situado entre dos cruces, ambas al lado de la ruta.

Como sin darme cuenta estoy en el lugar, un chistido fuerte y claro me lo hace saber, luego otro y antes de que alcance a detenerme otro, detengo por completo la marcha, apago el motor de la moto, tomo el foco y me dirijo alumbrando al lugar de donde provenían los ruidos.

El lugar exacto es una palmera enorme, añosa, por lo que alcanzo a ver la más grande del lugar, solo que en este momento no se escucha ningún ruido, por momentos me siento como si fuera el único ser vivo en cientos de kilómetros, solo rompe el silencio el ruido de mis pies en la hierba, alumbro toda la enorme palma cuando en una parte del tronco, en una especie de cornisa a unos seis u ocho metros de altura las vi por primera vez…

Historia de aquí nomás.

Parte 3.

En efecto, frente a mis ojos estaban lo que yo definiría como dos grandes aves completamente blancas, tímidas, huidizas que en ningún momento se dejaron ver por completo; ya que cuando dirigía el foco hacia ellas giraban alrededor del tronco de aquella enorme palmera.

Permanecí en el lugar algún tiempo mas tratando de poder ver bien que especie de ave serian aquellas, sin lograr verlas bien ni fotografiarlas, pero ya sin aquella incertidumbre de antes, mas bien con un sentimiento de confianza, de tranquilidad que era lo que aquellas figuras blancas me generaban.

Pase de sentirme ese personaje de la película que se mete a media noche en el lugar menos indicado, para comenzar a sentirme un ser racional en busca de una respuesta lógica a los extraños sucesos que desde días atrás venia experimentando.

El caso es que lo que para mi fueron solo unos momentos se habían convertido sin darme cuenta en 45 minutos, por lo que continué mi camino, dejando para otra oportunidad la idea de poder ver en detalle aquellas extrañas aves que me despidieron con aquellos infaltables chistidos mientras me alejaba del lugar.

Esa madrugada llegue a mi casa un poco mas tarde, por lo que era menos el tiempo que me quedaba para dormir, ya que en horas del día me desempeñaba en otro tipo de actividades, pero aun así tuve un extraño sueño donde veía en forma confusa una suerte de lamentable accidente carretero.

Ese día y a pesar de estar ocupado con otras tareas no podía apartar de mi cabeza aquel sueño de la madrugada anterior, frente a mis ojos pasaban las imágenes de una carretera muy ancha en la oscuridad de la noche, mas ancha de lo que jamás había visto, y desde un angulo que jamás la había visto, parecería que los bordes de la ruta están lejos, inalcanzables, y las luces de un auto dirigiéndose rápido no se si hacia mi o hacia otra persona.

Por la noche fui a trabajar como de costumbre y de retorno a mi hogar aquellas criaturas aun estaban en el lugar ya que se hicieron oír desde que me acercaba y cuando me alejaba del lugar, pero deje para el día siguiente para detenerme ya que sería el ultimo día de trabajo en aquel galpón y quería tratar de poder ver mejor y fotografiar a aquellas “grandes aves blancas”…

Historia de aquí nomás

Parte 4.

Al llegar a mi casa me fui a dormir un rato pero dejándole encargado a mi esposa que me despertara temprano esa mañana pues quería arreglar las luces de la moto, también quería desempolvar un viejo casco que hace tiempo deje en desuso.

Por la mañana me dedique a reparar las luces aun dejando de lado otras ocupaciones ya que por mi cabeza rondaba la idea de que mi encuentro con aquellas blancas figuras y mi sueño de la madrugada anterior podrían tratarse de algún tipo de señal, premonición o algo que ya habría ocurrido, no lo se, pero ante la duda esa noche viajaría en mejores condiciones, es decir, con luces y casco.

Y en efecto, la noche llegó y como el más correcto de los motociclistas, con las luces reparadas y mi viejo casco partí rumbo a mi último día de trabajo en aquel lugar.

Las horas de permanencia en aquel galpón (ahora ya casi terminado) transcurrieron y finalizaron sin mayores novedades, por lo que emprendo el último regreso a casa desde aquel lugar.

En ese retorno a casa paso junto a cientos de palmeras a diario a lo largo de la ruta, pero hoy esperaba llegar a la única en la que se producían aquellos sonidos de los que hemos estado hablando todo este tiempo, para detenerme y poder entender mejor aquella situación.

Pero esta y por primera vez en todos estos días al llegar al lugar no me encuentro con los infaltables chistidos sino que al detenerme y apagar el motor el silencio fue total, ni siquiera soplaba el viento, las enormes hojas de las palmas colgaban quietas, sin vida, no se porque el lugar se veía diferente.

Cuando me dirijo al lugar exacto donde me encontré con estas enormes aves blancas apenas dos noches atrás y dirijo el foco hacia lo alto, mi sorpresa fue mayor cuando no encuentro aquellas figuras, pero si a cambio y como en una escena motada para mitigar mis dudas pasadas, encuentro un pequeño búho, posado a poca altura en el añoso tronco de la vieja palmera.

Aquel búho era la respuesta a todos mis interrogantes, arrojaba un final lógico a esta serie de sucesos extraños, pero aun así no me dejaba del todo claro porque aquel búho no chistaba, porque no era blanco, porque no huía de la luz como las otras criaturas, solo permanecía inmóvil, inerte, casi diría que podría tocarlo con solo estirar la mano sin que siquiera se inmutara.

Pues bien, con cierto desconcierto, guardé el foco en el bolso y comencé la marcha nuevamente, ahora con mas preguntas que respuestas, cuando de repente y sin que lo esperara aparecieron las que seguiré llamando “las enormes aves blancas” justo unos metros antes de llegar a una de las cruces.

Levantaron vuelo y cruzaron completamente la ruta, frente a mis ojos…

Historia de aquí nomás

Parte final.

Aquellas blancas figuras cruzaron la ruta de un extremo al otro en un vuelo bajo, se podría decir que sin mover sus enormes alas, esa vez las pude ver en toda su magnificencia, es imposible describir ni calcular cuál podría ser su tamaño, lo que si me asombró fue que se alejaron lento, como para no volver al lugar, fueron dos manchas blancas en la noche que se extinguieron en la oscuridad.

Luego de esto continué mi camino y a diferencia de otras historias todo termino allí, al menos para mí, aquí no hay un final de cuento, esto es simplemente el relato de unos extraños sucesos ocurridos a pocos kilómetros de Colonia capital, en algunas noches de fuerte temporal, donde comenzó a escribirse esta historia que ocurrió hace muy poco y aquí nomás…

Nota del autor: Antes que nada las disculpas por la demora en terminar esta historia, pero aún sin la necesidad de ir a trabajar quería tomarme el tiempo para volver al lugar donde ocurrieron todos estos hechos de los que hablamos durante todo este tiempo, y en efecto en la noche de ayer 02 de Octubre de 2009, regrese al sitio solo a comprobar lo que ya sospechaba, pues esta vez ya no hubo chistidos, ya no hubieron extrañas criaturas, fue como si ya no tuvieran nada que reprocharme.

Por eso mi consejo es que si usted pasa una noche por allí, casi frente a la entrada de la granja de don Emilio y escucha algún chistido, deténgase, no sienta miedo, eso si; ponga las balizas y fíjese si tiene bien las luces o cualquier otro desperfecto, ya que talvez aquellas “grandes aves blancas” solo le están queriendo advertir sobre algún peligro futuro, o simplemente quieren transmitirle el mensaje que hoy dejo como final de esta historia. La ruta es muy peligrosa sobre todo en horas nocturnas y debemos tomar conciencia de esto extremando las medidas de seguridad, ya que si así lo entendemos: Hay muchas muertes que podrían evitarse…

Fin.

W. Fort

Esta sección “Historias de aquí nomás” fue creada en Colonia del Sacramento, Uruguay, el día 08 de Septiembre de 2009 a la hora 11:08 según consta en el registro de nuestro sitio Clasificados Colonia en Red, www.clasificadoscolonia.tk día en que fue editada la Parte 1 de “Historia de aquí nomás” nuestra primera historia, que por ser en tiempo real aun no tenía su final escrito.

Así mismo fue publicada en nuestros sitios de respaldo (donde también consta fecha y hora de publicación) de la Parte1 a la Parte 4, esta ultima con fecha 20 de septiembre de 2009, la parte final fué publicada el dia 04 de Octubre de 2009 a la hora 00:30, y hoy 2 de Noviembre de 2009 fué editada en aste blog de Globedia, por lo que toda publicación posterior a esta fecha en otros medios sin nuestro consentimiento será considerado plagio.


Sobre esta noticia

Autor:
W.fort (3 noticias)
Visitas:
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Tipo:
Suceso
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Creative Commons License
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lia (02/11/2009)

Excelente, esperámos la siguiente.

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W.fort (03/11/2009)

Muchas gracias Lia, cuanto te debo? Ante todo la humildad!!! Ahora si, hablando un poco en serio muchas gracias por los comentarios, y si realmente le gusto la historia a uno o dos de toda la gente que la leyo y si realmente el mensaje llego solo a alguno de ustedes entonces valió la pena el sacrificio. Realmente muchas gracias ya que veo que son muchos los lectores y si a alguien no le gusto, vayan las disculpas y trataremos de superarnos y crecer para la proxima.
W.Fort

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lia (05/11/2009)

Seguramente hay más historias como esta y hasta mejores en un futuro no muy lejano espero.En lo personal me gustan mucho las de misterio.Chau.....

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nora (31/01/2010)

muy buen y si es creer en esos avisos que la vida nos da con pequeñas cosas que aveces n le damos importancia. saludos y alguien siempre nos cuida