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El caso George Floyd: la punta del iceberg de un problema sistémico

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02/06/2020 08:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La última semana ha dejado patente que Estados Unidos tiene problemas en varios frentes

Sandra Bland era una mujer afroamericana de 28 años que nació en Illinois aunque se formó en agricultura en Hempstead, Texas. El 10 de julio de 2015 fue arrestada por una infracción menor de tráfico, concretamente por no poner los intermitentes de su vehículo. Tres días más tarde sería hallada muerta en la prisión del condado de Waller, en circunstancias poco claras. La causa oficial de la muerte terminaría siendo suicidio, aunque no son pocos los que piensan que en realidad fue un homicidio. Terence Crutcher era un hombre de 40 años, también afroamericano que estaba involucrado en las acciones sociales de la iglesia de su localidad, Tulsa, en el estado de Oklahoma. Su delito fue que su camioneta se averiase. Quiso solicitar ayuda a la policía y acabó muerto por el disparo de una agente.

La muerte de Crutcher sucedió en 2016, cuatro años antes de la muerte de George Floyd, tan presente en la opinión pública en los últimos días. Los casos de Sandra Bland y Terence Crutcher se unen al de Floyd y demuestran que no son en absoluto casos aislados. El asesinato de Floyd a manos de la policía de Minneapolis representa la punta del iceberg de un problema sistémico palpable en las instancias policiales y judiciales de los Estados Unidos. Este último caso de racismo y desproporcionalidad policial es muy parecido al de Freddie Gray, igualmente fallecido bajo custodia policial. Su muerte desencadenó en los famosos disturbios acaecidos en Baltimore, Maryland, en el año 2015, los cuales dieron la vuelta al mundo. Y como Gray también están afroamericanos como Trayvon Martin, Eric Garner, Atatiana Jefferson, Breonna Taylor o Walter Scott, todos ellos muertos en circunstancias cuanto menos injustas. Que el racismo y la arbitrariedad policial existe en Estados Unidos no es ninguna novedad, pero esa realidad es ahora más visible con la viralización de estos casos en redes sociales. Las estadísticas y los datos no hacen más que dar veracidad a esta cruda realidad. Los afroamericanos constituyen alrededor del 13% de la población en EEUU y sin embargo, según datos de 2017 del Departamento de Justicia, la tasa de encarcelamiento de estadounidenses negros era de 2.336 por cada 100.000 ciudadanos, y en el caso de ciudadanos hispanos y latinos era de 1.054. En el caso de los blancos era de 397.

La desigualdad en términos raciales también se expresa a través de los indicadores socioeconómicos. Mientras que en 2018 el 8% de los blancos estadounidenses vive en situación de pobreza, este porcentaje sube hasta el 21% si hablamos de los norteamericanos negros. Esta desigualdad económica se materializa policialmente con una mayor presencia de agentes en los barrios pobres que en los ricos y por ende a una mayor probabilidad de detención de un ciudadano afroamericano o latino que de un ciudadano blanco. A ese factor se le une el sistema penitenciario y judicial, el cual lleva ya años pidiendo a gritos una profunda reformulación estructural. Un estudio publicado en 2016 por la ONG The Sentencing Project alerta de la falta de atención a las disparidades raciales tanto en cárceles como en el sistema judicial. Prueba de ello es además la falta de programas de rehabilitación y reinserción para los reos. Según datos oficiales del 2015, el 68% de los presos vuelve a ser detenido tras salir de la cárcel y eso con el elemento añadido de que Estados Unidos es el país con más prisioneros del mundo (más de 2.100.000 presos) tanto en términos absolutos como relativos. Otro problema al que se enfrentan los ciudadanos norteamericanos es la mala suerte de cruzarse con un policía de gatillo fácil. Algo muy recurrente, y es que desde 2015 el Washington Post ha contabilizado más de 5.000 fallecidos a manos de la policía estadounidense, 1.022 en lo que llevamos de año. Aunque más de la mitad corresponde a ciudadanos de etnia blanca, la tasa de mortalidad para personas hispanas o negras es desproporcionadamente más alta. La policía estadounidense muchas veces dispara antes de preguntar y eso puede perjudicar más a las personas afroamericanas y latinas que a las caucásicas.

La policía estadounidense muchas veces dispara antes de preguntar y eso puede perjudicar más a las etnias afroamericanas y latinas que a las etnias caucásicas

La ola de protestas por el asesinato de George Floyd ha provocado los disturbios más intensos desde la muerte de Martin Luther King y estos se han producido en un contexto de agitación política hiperventilada y división en la sociedad estadounidense. Que además una persona profundamente racista como Donald Trump ocupe el despacho oval solo acentúa un problema endémico que se enquista cada vez más con cada asesinato arbitrario a manos de la policía norteamericana. Las últimas acciones del presidente de EEUU han denotado mucha rabia y pocas luces. Literal además, pues el apagón de la Casa Blanca el pasado domingo lleva consigo un simbolismo abrumador. Trump ni está ni se le espera para reconducir los graves frentes que tiene que enfrentar el país en un año que además de bisiesto es electoral, con todo lo que eso conlleva políticamente en los Estados Unidos. A pesar de que la reelección presidencial de Trump puede verse comprometida, lo cierto es que dicha predicción deberá tomarse con pinzas. Y es que su discurso basado a partes iguales en odio y victimismo sigue y seguirá gustando a los de su parroquia, que a su vez constituyen una base electoral muy sólida y fiel. La estrategia política de buscar el centro y atraer votantes variados ha quedado obsoleta y la polarización se anticipa creciente y paulatina en los próximos años.

En el país más golpeado del mundo por la pandemia de la Covid-19, varias ciudades han decretado el toque de queda por los disturbios ocasionados por la muerte de George Floyd. Sin embargo no son pocos los estados que se resistieron a decretar medidas de confinamiento para detener la propagación del virus. Queda claro que no son una sino varias las cosas que fallan en la llamada tierra de las oportunidades.

 


Sobre esta noticia

Autor:
Aleix Echauz (16 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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