Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Gabriel Soca escriba una noticia?

El destino de hijos de padres divorciados en Uruguay. Parte I

19/03/2012 23:49 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

En Uruguay el sistema judicial, en familia, está diseñado con perfil patriarcal. Ante un divorcio, el sistema –protege a quien visualiza como el más débil- en este caso la mujer. Pero son los niños, que desde el primer momento necesitan contención, vínculo y amor de los dos padres

<a href=

En alguna oportunidad les conté que tengo un amigo de la vida, divorciado de su mujer “ y de sus dos pequeños hijitos” . Estoy tan impactado con la situación de violencia familiar y de estado (ambas encuadradas en el marco de la Ley 17514 de Violencia Doméstica) que padece con sus afectos, que aparte de derramar en forma refleja alguna lágrima de dolor compartido cuando fui tomando conocimiento de los detalles, siento la obligación de denunciar nuestro sistema jurídico ante las organizaciones internacionales que velan por los derechos de los niños. En ese juego de supuesta cintura entre la jurisprudencia de la práctica a diferencia de lo que está escrito pero no aplican porque dicen: “Esto ningún juez lo va a tomar”, se origina un profundo desbalance que irremediablemente concede los favores a la relación de las madres de los menores, incluso sus familias, despreciando el derecho de los padres y, fundamentalmente el DERECHO de todo niño a compartir el mejor vínculo posible con mamás y con papás aunque vivan en casa de uno de los dos.

Condeno entonces la flagrante transgresión que he podido verificar de los artículos 38, 39 y 40 del Código de la Niñez y la Adolescencia, Ley número 17823, que refieren a la correcta determinación de las visitas y la obligación de permitirlas adecuadamente por parte de quien en este caso ejerce la tenencia provisoria, es decir la mamá.

Lamentablemente amigos, después de caminar unos cuantos años por la vida, muchos menos en la profesión, me topo con algo que a esta altura no me resulta sorpresa pero sí me revela como ciudadano de un país democrático y republicano, se trata del desestímulo que nuestro poder judicial impulsa en referencia a la relación de este padre con sus menores hijos, un varón de cinco años y una niña de tres. Impensado revolcón se llevó con la Justicia de Familia uruguaya cuando en audiencia correspondiente a la demanda que debió interponer para las visitas, denunció todo tipo de atropellos por parte de la madre y la familia, manipulación para poner los niños en contra, no respeto de horarios, días, lugares de entrega, así como permanentes enfermedades. Las que más o menos uno denuncia cuando amanece sin ganas de ir a trabajar: Gripes, fiebres y dolores estomacales. No siendo escuchado por la autoridad en ninguna de esas reivindicaciones. Para colmo, a dos días de iniciar la adaptación en la nueva escuela, pretendió fundamentar que la madre los había cambiado a un colegio a decenas de kilómetros de la ciudad, sin previa consulta y en el horario que se superponía a la tarde de visita semanal. Respondiéndosele: “Es un hecho consumado”. Lo que sigue habilitando a la contraparte a tomar libre y unilateralmente todo tipo de decisiones respecto a los menores, privando al padre del legítimo ejercicio de la patria potestad.

Parece que en este aspecto el sistema está diseñado en forma muy patriarcal, aunque existan organizaciones feministas como las Damas de Negro y otras, que mediáticamente apoyan y luchan por la igualdad, las instituciones del Estado en los hechos no dan crédito a esos intereses. La legislación contiene letra fría eventualmente equitativa, pero la aplicación a partir de una jurisprudencia tácita maneja este tema priorizando exclusivamente la relación de los niños con sus madres, por encima del cumplimiento de la normativa antes mencionada, donde establece el derecho de los menores a un buen vínculo también con el progenitor hombre. Lo que en otros términos significa que el sistema –protege a quien visualiza como el más débil- en este caso la mujer. Dejando a los niños al arbitrio de lo que las madres dispongan, que siempre será avalado en los tribunales. Cuando en realidad ¿quiénes son los más débiles? ¿Quiénes son los que sufren cuando los adultos de edad son incapaces de sostener la estabilidad de un grupo familiar? Muchas más interrogantes podríamos relacionar respecto a las conductas de los mayores y para todas la respuesta es: los niños. Entonces el Estado debería asumir la responsabilidad de conceder las máximas garantías para brindarles contención y estrechos vínculos con ambos.

Este sufrido amigo hace más de un año fue embaucado junto al sistema judicial al ser acusado de ejercer violencia doméstica. La pareja se había deteriorado por el poco creíble hecho de que cuando falleció el padre de la esposa, la viuda se volvió compulsivamente demandante con la hija y a través de ella con los nietos. Este hecho después de tiempo prudencial se convirtió en un martirio para este hombre, que veía como la esposa comenzaba a discriminarle su familia al principio y a él mismo tiempo después. Los reclamos no consiguieron otra cosa que erosionar más aún el matrimonio, donde la mujer derivaba el diálogo a todo tipo de excusas para expresar sus molestias con el sorprendido marido. Llegó el momento que comprendió que ella en acuerdo con la madre tenía tomada la decisión de excluirlo del plan familiar. Él sin darse por aludido comenzó una etapa de tozudo suplicio que lo llevó a soportar toda clase de maltratos, discriminación y competencia por los chiquitos, que fueron diezmando su autoestima. Sin embargo el deseo de perpetuar la convivencia con esos seres lo llevó a resistirlo todo, llorando a solas, desahogándose con sus consanguíneos más cercanos que no entendían cómo seguía envuelto en ese paño de púas. Pero la respuesta saltaba a la vista. Si venía el divorcio perdía aquel hermoso vínculo.

El dolor de hijos y familiares de mujeres asesinadas es deshonrado por quienes lejos de toda moral, aprovechan la ley para conseguir sus obscenos propósitos

La permanencia de la situación ponía en un gran brete a la mujer que no encontraba el medio para justificar una separación. En yunta con la madre y la tía (hermana de esta última) buscaban denodadamente vías para justificar un corte donde los niños no vieran responsable a la madre. Hacía unos años, la suegra había fracasado azuzando un distanciamiento de poco tiempo al acusar una relación carnal de su yerno con otra mujer, cosa inviable demostrar por no haber existido. De todos modos, la madre es la madre y difícilmente una hija pueda comprender una intencionalidad que la fuera a perjudicar a ella misma. Destrozar la familia por el solo hecho de acaparar a los nietos es un acto de egoísmo que sólo una persona que no está en su sano juicio puede proceder.

La cosa que al final sucedió, el recurso utilizado fue la ley de violencia doméstica. Los jueces están obligados a tomar inmediatas medidas cautelares a efectos de prevenir hechos que se puedan lamentar, en consecuencia ordenó distancia prudencial entre los cónyuges por determinado plazo. Esto configuró entonces el comienzo de la segunda etapa del sufrimiento de este hermano. Sabía perfectamente que ese día con la participación de un alguacil, dos policías y el abogado de su mujer, entregaba la llave de su casa, pero dejaba mucho más que eso, estaban quedando atrás los amores de su vida. La mujer a quien pese a todo aún quería y los hijos.

¡Para qué más comentarios!

Pero créanme que en estas historias, la realidad siempre supera la ficción, como dice el colega y maestro Julio Ríos: “La capacidad de asombro no tiene límites”.

Antes de terminar quiero invitar al Colegio de Abogados a velar por la transparencia y los valores éticos de sus asociados y de todos los profesionales. Estos señores que son capaces exigir a los jueces para encintar semánticas de alto contenido estético como: Diálogos adultos, acuerdos de buena fe y flexibilidades acordes al equilibrio de los hechos . . . . . Son exactamente los mismos que citan testigos a sus escritorios y en verdaderos ensayos de obras teatrales, preparan dramáticas puestas en escena con el único fin de guionar situaciones mendaces para engañar al Poder libre y soberano. Lo que constituye clara degradación del principio de justicia. Es verdad que todos conocen y dan por comunes, hasta por buenas estas prácticas, cada día más habituales. Pero, ¿verdad que está mal? Quizás en este aspecto también haya trabajo para los organismos internacionales si se disponen a hincar el diente para, mediante propuestas de sanciones, erradicar el virulento desempeño de la función.

En esta ocasión un buen padre, que dio amor a sus hijos, valores y todo lo que concierne a las necesidades básicas de todo ser humano, fue expulsado de esa tarea a partir de la denuncia falsa de una madre asesorada por un letrado corrupto, todo apañado por un sistema amordazado, rígido, incapaz y cómplice.

Una última cosa: No me olvido del dolor de hijos y familiares de mujeres asesinadas por violencia doméstica. Esos sentimientos son deshonrados por quienes lejos de toda moral, aprovechan la ley para conseguir sus obscenos propósitos.

Hay abogados corruptos que citan testigos a sus escritorios y en verdaderos ensayos de obras teatrales, preparan dramáticas puestas en escena para engañar al Poder Judicial


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Soca (4 noticias)
Visitas:
1049
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Lugares

Comentarios

×
¿Desea borrar este comentario?
Borrar
2
+ -
Responder

Usuario anónimo (20/03/2012)

ES VERDAD QUE LOS URUGUAYOS SOLEMOS SER MUY HIPÓCRITAS Y CARECEMOS DE AUTOCRÍTICA, SOBRE TODO CUANDO DEBEMOS PLANTEAR MODIFICACIONES EN NUESTRO ESTILOS DE VIDA Y POR SUPUESTO EN LAS LEYES INJUSTAS.

0
+ -
Responder

doñaeufige (09/04/2012)

Todo niño necesita en todo momento de un padre y una madre, lo otro es ir contra la naturaleza.
Deberían existir sanciones para las mujeres que mienten aduciendo causales de violencia cuando sólo es que no quieren continuar con su proyecto de familia.
Con el respeto que merecen los honestos, los abogados que instigan al mal uso de las leyes traicionan las causas justas de la sociedad al vender el honor por algún dinero más, como pobre prostituta.